Estereotypo - Concierto en La Boite

  Acudir a un concierto es un ejercicio que provoca dejar los problemas a un lado para centrar todos los sentidos en unos cuantos acordes hechos melodía y al compás de un buen ritmo. ¿Que es de obligación que vivas la música? Por supuesto, es de total obligación para poder disfrutar de un buen directo, más si se trata de un grupo que ya conozcas de antemano.

  Pero tiene más mérito conseguir esas sensaciones cuando asistes al concierto de un grupo del que no has escuchado absolutamente nada. Esto me ocurrió con Estereotypo. Ellos son de Santander y vinieron a Madrid para ofrecernos en la sala Boite uno de los mejores conciertos que he tenido la oportunidad de escuchar... ¡ y bailar ¡ este año. Bailando hasta la extenuación durante aproximadamente hora y cuarto de buena música indie-rock, dance-rock… o 'indie-rock bailable altamente adictivo’.


  Los corazones de los pocos asistentes aquel día latían al ritmo de las baquetas de Sergio Madrazo, los acordes de la guitarra de Fran Fernández, y la voz de David Van Bylen, el ‘hombre orquesta’ también responsable de bajo, guitarra y programaciones, éstas tan imprescindibles en su música. La unión de todo esto, bajo una organización muy cuidada, es la que da fuerza y grandeza a sus temas, una expresión única de su talento.

  Un tema tras otro sin descanso, entre los que destacaría canciones tan adictivas como ‘Pleasure’ o ‘Think outside the box’, hasta que nos llevaron a un relax de tan sólo un minuto, no mucho más porque la ansiedad por querer seguir escuchándoles podía con todo. Una pausa que valió para tomar una bocanada de aire y dar así el impulso necesario para elevarnos a un éxtasis, entre las luces de colores que salían por detrás del escenario desde una pantalla en formato cinemascope, a los pocos privilegiados que estábamos en la sala, notándose ese sentimiento de unidad entre el público y la banda.


  Como colofón, una buenísima versión de ‘Años 80’ de Los Piratas para un concierto que hizo de la creatividad musical una expresión compartida por todos. Si estáis de acuerdo en que la música es verdadero sentimiento, vosotros decidís si vale la pena asistir a uno de sus conciertos y no pensar en nada más, al menos durante una hora y cuarto.
Juan Carlos Cires

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