Zahara - Concierto en sala Karma

  Uno pudiera pensar que Zahara es otra chica de aspecto angelical, ataviada con su guitarra, haciendo canciones facilonas… pero si alguien lo pensase así, se estaría equivocando.

  Es cierto que su aspecto es angelical, que lleva su guitarra a cuestas (de hecho, diera la impresión de que la guitarra es casi tan grande como ella), y que sus canciones podrían sonar facilonas en un determinado momento. Totalmente cierto. Pero hay algo más. Quizá sean sus tablas sobre el escenario, a pesar de tener sólo 25 años. Se ve que ha estado sobre ellos desde hace mucho, y eso se agradece. No hay ni nervios (más que los fingidos), ni titubeos.

  Ayer, en la sala Karma (Pontevedra), Zahara demostró por qué reune tantos encantos. Hace suyo el escenario desde los primeros compases y, entre canciones, hace gala de una simpatía que hace que te rindas a ella rápido. Mientras las escuchas, uno tiene la sensación de haber vivido dentro de esas letras. Que cuenta cosas que a todos nos han ocurrido. Desastres amorosos, noches largas en las que uno se enamora, rupturas, encuentros surrealistas e inolvidables… y ella logra cantarlas todas con su voz espectacular, llegando a agudos inalcanzables para la mayoría de la gente, emocionándose cuando la canción narra la crueldad de la vida, o divirtiéndose cuando hace del optimismo su bandera. Y uno se ve anonadado, sentado o de pie, ante un escenario pequeño como el de la sala Karma, hipnotizado ante canciones sencillas pero absurdamente reales.


  Por en medio, apareció uno de los mecenas de Zahara, el 'ex-pirata' Fon Román (minutos antes apoyado en la barra), para cantar 'Funeral', y para luego, a dueto, cantar una de las canciones del disco en solitario de Fon, ‘Silencio cómodo en un jardín descuidado’. Luego, Fon volvió a su barra, lejos de las miradas, y dejó que Zahara rematase el concierto con la misma simpatía y buen rollo con el que lo había empezado. Hizo los bises esperados, regodeándose en lo manido del ‘otra, otra...’, y volvió incluso una tercera vez para cantarnos una canción de su tierra natal, Andalucía.

  Y todos nos fuimos de la sala con la sensación de que sólo había pasado un instante. Así siente uno las cosas cuando son buenas. Fugaces y placenteras.

1 comentarios:

Estoy de acuerdo en todo, fue genial el concierto de Zahara en la sala Karma, un concierto en el que enamorarse de nuevo de la música, de las historias cercanas y reales, siempre envuelto en un halo de alegría!

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