Templeton - Exposición Universal

 Las biografías son casi siempre terribles. Por lo general, reducen años de ricas experiencias en ocho, nueve o diez líneas y olvidan los hermosos detalles que son, al fin y al cabo, lo que da plenitud a la existencia. Y es de eso – de detalles, precisamente - de lo que vive y respira Templeton: su música, en ocasiones hipnótica, en otras alegre y despreocupada, está repleta de pequeños matices que buscan crear un universo propio, personal y absolutamente intransferible.

  Claro que beben de muchas fuentes: sin agua no sólo no existe la vida sino que nada se puede crear. Recogiendo influencias de los seis continentes - ¿acaso la Antártida no puede ser una influencia? - han conseguido tejer un conjunto de canciones que van de la alegría desbordante ('Brasil', 'Yo soy la rana', 'Las casas de verano e invierno') a lo solemne y lo terrible ('Camino de la amargura', 'La marcha nupcial', 'La tierra de los pájaros').

  En su música se escuchan los ecos de la mejor tradición pop: armonías vocales que remiten a los primeros Byrds, estructuras aparentemente simples, pero complejas en el fondo, de los últimos Wilco y un universo lírico personal que le debe tanto a los Kinks como a Los Planetas.


  Por mucho que 'Exposición Universal' sea su primera referencia, Templeton no son en absoluto unos recién llegados. Llevan pateándose escenarios desde que se formaron, allá por 2002 en su Torrelavega natal, evolucionando desde un accesible cuarteto de post-rock cantado en inglés hasta llegar a día de hoy convertidos en un sexteto en el que tiene cabida desde la música de raíces americana hasta el krautrock en castellano pasando por el pop de toda la vida. En el fondo se trata solamente de hacer canciones bonitas.
Indie-Spain Magazine

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