Los Coronas - Secret agent man + Uranus + Rumbaleros

  Si alguien me pregunta: ‘Pero, ¿son indie?’, les miraré con los ojos entornados, y luego les responderé con otra pregunta, al estilo gallego: '¿Qué es el indie?'. Porque supongo que, en el fondo, el indie, no es más que un cajón de sastre en donde cabe de todo menos cosas como Shakira, Alejandro Sanz, o El Chaval de la Peca. Los Coronas, para mí, TAMBIÉN son indie. Quizá no del habitual, pero sí lo son. Porque el indie no vive sólo del folk (Boat Beam, Russian Red, Alondra Bentley,…), de shoegaze, de noise, de indie rock al estilo Franz Ferdinand o The Strokes, de pop, de grupos que suenan a Interpol o Editors, and so on. Hay sitio para grupos diferentes, para rarezas o, simplemente, para chicos diferentes. Los Coronas, y dejadme el juego de palabras, coronaron Santiago, y sobre todo, llenaron de música un lugar como la Sala Capitol, acostumbrada a grandes grupos.


  Escuchar a Los Coronas es como meterse en una película de Tarantino (de las buenas). Un rock de spaguetti western, que bebe directamente del Lejano Oeste americano, de indios y foragidos, de coches descapotables de los 50's, gafas de sol, y sobre todo, sombreros de vaquero como los que llevaban sobre el escenario. Y no es solamente una metáfora. Al parecer, uno de los guitarristas de Bruce Springsteen conoció la música de Los Coronas, y por algún cruce de casualidades y tonterías del destino, Los Coronas han compuesto una canción para su próxima película. En Santiago nos hicieron la premier, y después, en un alarde de sinceridad, reconocieron que, si a Tarantino no les gustaba, tenían otra, flamenco western, una magnífica versión de una reconocible canción también de una de sus películas.

  Que te guste el indie (y a mí me gusta, desde Love of Lesbian, Nudozurdo, Delorean, Zahara, McEnroe, Klaus & Kinski, etc), e ir a ver a Los Coronas, es como que te gusten las morenas de toda la vida, y te descubras a ti mismo montado en un Cadillac de época, en laruta 66, acompañado de una rubia de película de los 50's, así como Kim Novak.


  El BATERÍA (y lo dejo en mayúsculas), ocupa el centro del escenario, y da hasta vértigo observar sus brazos y las baquetas casi invisibles. A su lado, palidecen unas magníficas guitarras y un siempre eficiente bajo, pero todo, siempre a la sombra de la trompeta. Y cualquiera pensaría que no hay sitio para las trompetas en la música indie, pero, chicos, no es así. Si el indie es algo que no va de lo de siempre, las trompetas tienen sitio. Y una como la de Los Coronas, más todavía. Es el verdadero centro de su música, y aunque parezca fácil, no lo es.

  Así son Los Coronas, un despliegue de aptitudes técnicas, buen rollo, y eficacia sobre el escenario. Los resultados son obvios. No es fácil que un grupo instrumental, llene un antiguo teatro como la Sala Capitol (hasta los topes).

  Y completaré este resumen con un dato: tiene tela que un grupo, hoy día, tenga narices a terminar un concierto con un tema de 17 minutos… ¡de reloj! No está al alcance de todos. Y os lo dice uno que acudió con escepticismo al concierto y que, a las tres de la madrugada, escribe estas líneas.

  Que dedico, postreramente, a todos aquellos que quieren encasillar el indie… ¡No se puede!

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