Delafé y Las Flores Azules - Vs. las trompetas de la muerte (Mares y montañas, éramos)

  Que este grupo es especial, no tiene punto de discusión. No en el mismo sentido para todos, pero especial al fin y al cabo. Para unos, especial porque nos encantan sus letras escuchadas mirando al mar, en una playa genial, con los casquitos bien pegados a las orejas, no se escape ni una nota. Porque nos encanta verlos bailar en los conciertos, sonreír, quererse, gritar, hacer el indio. Porque nos encantan los modelitos divertidos de Helena. Porque es bonito creer en tanto amor por todas partes. Y por los colores, el confeti, las pompas de jabón. Y por la energía que regalan.


  Para otros, especial porque les parece una tomadura de pelo rapeada, que sólo habla de comer macarrones, cocinar verduras, tirarse en el sofá y las patatas fritas del chiringuito (y los modelitos de Helena, más). Qué le vamos a hacer, hay gustos para todo; también son de Dios, que dirían algunos.

Delafe y Las Flores Azules - vs. las trompetas de la muerte  Acaban de publicar su primer disco como Delafé y las Flores Azules, 'Vs. las trompetas de la muerte', tras dejarse por el camino al implacable Marc Barrachina, Facto, que debió de dejar de bordarlo en algún momento, porque salió de un proyecto que para muchos no es tan comprensible sin él (aunque sólo sea porque había 'concierto de Facto', nos resultó un poco traumático al principio). Realmente, no sólo por eso. Parece que las cosas cambian.

  Siguen siendo una auténtica bomba encima del escenario, como pudimos comprobar la semana pasada en Madrid. Añaden una fantástica banda que nos encantó, aunque sabemos que no es necesaria. Pero no es la misma bomba de letras sutilmente profundísimas, dónde cada detalle, cada palabra, cada coma, estaba colocada para ir directa al centro de tu mente y hacerla estallar en un millón de sensaciones y emocionar hasta el infinito. Ahora hacen la compra.


  No sería justo quedarnos únicamente en eso. Hay auténticos hits dentro del disco, temas con una carga eléctrica importante. El diseño del misil ha cambiado y los mensajes enviados han mutado también para recordarnos que las cosas no duran para siempre y eso… eso nunca es fácil en ningún aspecto de la vida. Las flores no son eternas. Normalmente, se mueren. En el mejor de los casos, con precisos cuidados, quedan unas bonitas flores secas que no tienen savia, pero que mantienen los colores para que recuerdes lo que fueron. Lo que éramos.

  La energía entre ellos ha cambiado. Con nosotros, no tanto. Mientras sigan riendo por no llorar, y no dejen de bailar (imposible menospreciar los pies de Óscar, ¡jamás!), les dejamos. Mejor, con miles de trompetas de la muerte.
Rebequita Dj 

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