Blacanova

Blacanova
¿Has sentido alguna vez que alrededor de ti el tiempo se para durante una décima de segundo? Sí, yo también supongo que esto ha ocurrido únicamente en mi cabeza, pero mientras escuchaba 'Debe ser', en el minuto tres y treinta y cuatro segundos, ha pasado. Ha sido sólo eso, una décima de segundo, pero es tal y como lo cuento. Inmediatamente después, todo lo que a mis ojos no era más que un fotograma congelado se ha movido a una velocidad mucho más rápida de lo normal hasta recuperar el tiempo perdido. Como cuando ves un vídeo online en Internet y la mala conexión hace que vaya a trompicones. O cuando sientes que te vas a caer al vacío y algo que no sabes qué es hace que te agarres a la vida de nuevo.
Sí, supongo que el hecho de que todo sucediera mientras escuchaba el LP de Blacanova debe de ser algo casual. Pero lo cierto es que la música paró, sonó un click y a partir de ese instante ya no estaba ante el mismo disco. Sonó justo ese click que te hace ver de forma cristalina lo que hasta entonces parecían solo pistas difuminadas, ese que normalmente se da en la cuarta o quinta escucha y que aquí ha ocurrido en el minuto tres de la segunda canción.


Las atmósferas que crean estas diez canciones tienen alma, son nubes grises que te abrazan y amenazan llover. Las voces susurran historias creadas con la misma ternura que tienen los protagonistas de Freaks, la poesía de Pizarnik o un vientre tras una cesárea. Enamoran desde el dolor o el sufrimiento. Y después está lo de lance a su hijo por la ventana. No sé si todas las críticas van a empezar con esa frase, pero si lo hacen tampoco estaría mal. Porque hoy en día es imposible encontrar algo así por aquí: un grupo que suena tan brutalmente bien y que encima sabe escribir.
¡Ah! y 'Desgracia' es todo un hit que te coge por sorpresa cuando menos lo esperas. El hit de un disco que huye del single más obvio y ha utilizado casi una hora de magia para meter las diez canciones que lo forman. Diez puntos de sutura para que no se abra esta extraña cicatriz que me ha salido en el pecho e impida que se me escape el corazón.
Escrito por Manolo Domínguez

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