Julio de la Rosa - La herida universal

Julio de la Rosa presenta un nuevo trabajo en solitario a la comunidad, tras 'Las leyes del equilibrio' y 'El espectador'. 'La herida universal' (2010), es una obra que gira en torno al amor. Más bien, en torno al AMOR, así, en mayúsculas. El amor tratado desde mil y una perspectivas, como debe ser, lejos del arquetípico amor de película, plano y sin matices.
El disco empieza con 'Uno', pajarillos de fondo, un punteo de guitarra y la voz profunda de Julio, y un epitafio que nos previene ante el resto del disco: 'nunca podrás verte sin mí / soy tu mitad'. Por avisar que no sea.
Las canciones corren luego con tranquilidad, con aparente sencillez en la poesía de sus letras. Pero no es tan simple ni las melodías tan fáciles. Ocultan las verdades de la vida y del amor (¿acaso no es lo mismo?) en detalles de calculada intención. Realiza un escaneo en toda regla de dolores e ironías, de la euforia del enamoramiento y la larga e imperceptible caída, del sexo y la pasión, y luego el hombre (y la mujer) tropezando millones de veces con la misma piedra. Por mucho que Julio nos diga que 'no hablo de amor', sí que lo hace, y el 'no quiero engañarte' es la certificación de tan osada mentira.
No quiere decir esto que el disco esté lleno de melodías deprimentes. No faltan melodías alegres y festivas (de hecho, el equilibrio es perfecto entre unas y otras), y esa ironía tan mordaz que destila todo el disco (mención aparte: 'Sexy sexy sexy', una verdadera oda al erotismo del día a día, el erotismo de andar por casa, para entendernos). Me queda un poso de autoterapia al terminar de escuchar el disco, esa autoterapia que todos nos aplicamos en nuestros tropiezos con el amor.


En una reciente entrevista en la Mondosonoro, Julio de la Rosa dice que cuando escribe música quiere que la gente sienta algo al escucharla, que transmita. En ese aspecto (y en muchos otros), el disco es un verdadero éxito. Cualquiera puede sentirse identificado con esas vivencias narradas en forma de poesía melódica.
Dos notas (sublimes) aparte: la primera, 'sexo triste y suciedad / nos miramos a la cara / nos dijimos que más da', una oda al sexo sin compromiso, y la segunda, al corte de 'El temporal' que, sinceramente, me parece sublime e inmejorable: 'Y no fui capaz de una excusa / ni de irme / ni de remontar'.
El disco de Julio de la Rosa, eso que el llama herida universal, es un disco magnífico.
Lo que es imperfecto es el amor.
Escrito por Ernesto Diéguez  para Indie-Spain Magazine

3 comentarios:

Pues me gusta mucho el disco. Me lo habrá escuchado entero ya 6 o 7 veces. :)

el mejor de sus discos, sin duda

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