El Contempopránea de Alburquerque

Es la canción del verano
...contada como una canción de Delafé: Abandonar el ordenador y olvidarse de cualquier tecnología, coger el coche y hacer cientos de kilómetros hasta un pueblo con nombre de los de las pelis del oeste, la fiesta del jueves y morir antes de empezar, pasarse el día entero en la piscina y llegar tarde a los primeros conciertos, amigos de facebook en carne y hueso, la ladera y el castillo, contempopráneos incondicionales (este año más que nunca), los conciertos… Motivos que hacen especial y único a este festival… De lo cual no eres consciente, por muchas veces que te lo hayan contado, hasta que formas parte de él. Más razón para querer serlo este año en el que los rumores sobre el negro futuro del festival se repiten una vez más (era un ahora o nunca) y, aunque hay motivos para preocuparse, la respuesta siempre es inmediata: “el contempopránea no tendría sentido en otro lugar”.
Meses antes se cayó uno de los patrocinadores habituales, lo que produjo de inmediato un efecto en cadena: reducción de presupuesto, ausencia de grupos con caché alto y capaces por sí solos de movilizar a toda una legión de fans (Lori, Vetusta, LOL, Sidonie, Planetas…), ‘reducción del aforo’ (versión oficial) o muchas entradas sin vender (versión libre), menos stands, menú escaso (¿qué fue de los bocatas de panceta?)...
Pero en cambio, esto hizo que la organización tuviera que hilar fino en la confección del cartel, apostando por la calidad de esos grupos que, sin llenar pabellones en invierno, todos los reconocemos como la elite del indie español, los TAB, Columpio, Nadadora (sic), Standstill, Ellos,… lográndose finalmente uno de los mejores carteles de los últimos años. En definitiva, un planazo para los que supieron apreciarlo y se decidieron a acudir un año más (o por primera vez) al pueblo de Alburquerque.

Los conciertos…
No haré un repaso cronológico de los conciertos porque el programa, a pesar de su calidad, no tuvo un orden muy atinado. Hubo momentos ‘bajoneros‘ cuando el cuerpo pedía más caña (The School, Dënver,…) y, al revés pero menos, algún concierto que prometía pero que nos pilló todavía fríos (Bearsuit). Como ya íbamos bastante tocados con la baja a última hora de Nadadora (sin sustituto) estábamos más sensibles que nunca por cualquier cosa extraña que no nos gustara.
Pero no hicieron falta excusas para Los Ginkas, que abrieron la jornada del sábado con un concierto que se pasó en un abrir y cerrar de ojos y nos puso a bailar a los pocos (y no tan pocos…) que sacrificamos la última hora de piscina por llegar a tiempo para verles. Transmitieron buen rollo, simpatía y sintonía entre ellos, hasta en la ropa (o al menos la de las chicas). Igual que Megaafonía en la fiesta de presentación (la del jueves en la plaza, la que te deja tocado y renqueante para el resto del festival), ganadores del concurso de maquetas de este año, geniales y divertidos, y con buenas canciones debajo del amarillo chillón de sus uniformes, que es de lo que se trata. Qué pena que el efecto-diversión se diluyera con Zipper, y no lo recuperáramos (musicalmente, porque vaya si la fiesta siguió hasta altas horas de la mañana siguiente…) hasta ya bien entrado el festival.


El mismo efecto, pero a mayor escala, lo consiguieron Ellos, que como casi siempre lograron que el público se volviera loco, y no sólo con sus hits de toda la vida, sino desde el principio con las canciones de su último disco, que parece que ya van integrándose mejor con lo que les pide el público. Premio compartido al concierto más divertido del festival. Pero, por favor, que saquen el ‘Cumpleaños feliz’ del set-list hasta que tengan un buen motivo.
He dicho premio compartido, así que me falta decir en este sentido que Delafé y Las Flores Azules la armaron desde el principio hasta el final. Salida fulgurante con ‘Río por no llorar’ y todos a bailar desde el primer instante. Daba igual si eras muy fan o no del grupo, el caso es que fue imposible no contagiarse de los bailes de Oscar D’Aniello y las réplicas de Helena Miquel (siempre mona). Espacio para la creatividad y la ‘danza libre’.
Tiempo para los grupos extranjeros, de los que se esperaba bastante más que lo que en general les pudimos disfrutar. Descolocados casi todos por la hora que les asignaron y seguramente por un festival que cuenta con un público mayoritariamente consumidor del producto nacional, el caso es que no conectaron con el público, muy escaso en el turno de Bearsuit (demasiado pronto) y The School (demasiado tranquilos, demasiado tarde). Aún así, dieron ambos buenos conciertos, aunque la sensación no traspasara mucho más allá del escenario. Un trueque hubiera estado perfecto. Más airosos salieron Cats On Fire, aunque tímidos sí dejaron un buen regusto. Todo lo contrario que los esperadísimos Dënver, con un directo muy flojo respecto a lo que ofrecen en disco y que provocó que muchos dieran por cerrado el festival antes de tiempo, para perjuicio de los Shinning Crane y del gran Julio Ruiz. Muy diferente de lo conseguido por Mendetz, que sin demasiado público ya a esas horas, sí que consiguieron mantener el interés y las ganas de seguir de fiesta de los que aguantaron, y el nivel musical, que es muy alto, al que nos tienen acostumbrados. Son un chollo para cualquier festival.
Paso ahora a los que para mí han sido los mejores conciertos de este Contempopránea (a los que habría que unir los citados Ellos y Delafé). Triángulo de Amor Bizarro, que hicieron sencillamente un concierto perfecto, algo que se intuía, ya que hoy por hoy hacen uno de los mejores directos que se pueden escuchar, y que hacen del recorte de tiempo habitual para los grupos en un festival una ventaja. Su música es para disfrutarla intensamente durante la hora justa que tocaron. No más, porque todos los oídos tienen un límite. Y esta vez dejaron anonadados al personal con una versión del ‘Soy un truhán, soy un señor’ de Julio Iglesias, y creo que voy contra la corriente general (la gente se quedó petrificada) pero fue sublime.
El Columpio Asesino, de cajón. Es indiscutible que son el grupo del momento en directo, y lo hacen con una naturalidad que abruma, pero es lógico que sea así porque llevan muchos años haciéndolo. La diferencia ahora es que han pasado de revolotear y asomar la cabeza por los festivales a que estos giren en torno a ellos. Y es que es muy difícil resisitirse a temas como ‘Perlas’ o ‘Toro’, como antes era imposible dejar de saltar y gritar ‘la muñeca’.
Sexy Sadie, de vuelta al Contempopránea cuando todos pensábamos que no volverían ya a ningún sitio. El más emocionante de todos, por ser quienes son, por ser los que me metieron hace años el gusanillo del indie, por dar sentido a mi presencia en el Contempopránea de este año, y por conseguir que algo tan normal como estar sentado en el bordillo de una ladera se convirtiera en el mejor momento de todo un festival. Claro, que también ayudó que tenía la mejor compañía posible a mi lado y un castillo iluminado sobre nuestras cabezas. Tocaron la mayoría de sus éxitos, alguno de ellos (‘In the water’) con más años que el propio festival y, aunque se dejaron mi favorita ‘I don’t know’ lo compensaron siendo los únicos que hicieron bises (gracias, tocayo) y con una gran y por momentos irreconocible versión de ‘See you’ de Depeche Mode, y eso para mí vuelve a ser palabras mayores.
Hasta aquí, los mejores conciertos del festival para mi gusto, pero hubo mucho más y bueno. Xoel López, volvía al Contempopránea tras su largo trayecto por tierras americanas y, tal y como sospechábamos, la experiencia le ha cambiado. Presentó canciones nuevas y transformó algunas más antiguas. No puedo decir que esto sea mejor que lo anterior porque pienso que se ha dejado en el viaje gran parte de la magia que tenía. Aún así, Xoel siempre es Xoel y siempre da momentos para emocionarse.


Standstill, ofrecieron un directo de calidad porque en eso van sobrados, aunque confieso que no termino de pillarles el punto y no me transmiten mucho. Me cuentan que para apreciarlos de verdad hay que encerrarse con ellos en su 'Rooom'. No debería ser así. Otro error, tocar dos veces la misma canción (‘Adelante, Bonaparte’), aunque sean versiones distintas.
La Bien Querida, aunque fue posiblemente el más previsible de todos los conciertos, ya que su fórmula es más o menos siempre la misma, salió reforzada del festival. Congregó a mucho público y, lo que es más importante, gustó. Gana mucho con la banda al completo respecto a los conciertos acústicos que ha ofrecido últimamente.
Los homenajes...
Mención especial, indudablemente, merece el homenaje de este año que, si bien en ocasiones pasa algo desapercibido, en esta ocasión estuvo bien presente. 40 años de Disco Grande que, un incansable Julio Ruiz contempló desde lo alto de la ladera, mimético con el entorno. Se vio todos y cada uno de los conciertos con una sonrisa plácida la mayor parte del tiempo, que solo cambiaba por sincera emoción en momentos muy especiales. Cada una de las versiones que le dedicaron los grupos estuvo marcada por algo de sobra conocido: el cariño y respeto hacia Julio, es infinito.
Máxima emoción en nuestro 'Julio Grande' y en todos nosotros cuando se homenajeó a Pedro de La Buena Vida mientras sonaba el 'Qué nos va a pasar' sobre imágenes del Contempopránea 2006 en el mismo escenario, el mismo castillo, el mismo mar de gente que contenidos, cantábamos con ellos, pero llorábamos por dentro y por fuera lejos de lo que fue. Y es que por desgracia, eso, jamás lo vamos a recuperar.
Fin a este Contempopránea de Alburquerque, que para mí ha sido y siempre será la canción del verano, llegar los primeros, panteras rosas, dormir poco, dormir acompañado, colas en la ducha, Second y helados en la piscina, hacer la revolución en la piscina, Julio Ruiz anunciando Coca-Cola, pintadas en el baño, ¡Hola Man Pop!, bocatas de lomo (muchos), copas a cuatro euros, MaryPepaPop, groupie tu madre, el jamón del backstage, los mosquitos del backstage, La Buena Vida, Rebequito, yo te pintaré un bigote, los previos en el patio, la señora Antonia, Contempopránea… AL-BUR-QUER-QUE.
Enrique Molinero
Fotos: Rebequita Dj


¿Adiós al PoP?
Sí. Contempopránea y Alburquerque. Conventir fotos mentales en reales. Pensar que hay que tener cuidado con lo que se desea. Cuando uno crece fantaseando con historias sin miedo a eso, a la fantasía, a la imaginación, a la creatividad de una mente inquieta, a veces se sorprende viviendo sus propias fábulas.
Una de mis fantasías más curradas se desarrollaba allá por 1998. Recién acabado el instituto, con la vida universitaria en puertas, lo único que yo quería era ir a un festival que recogía todas las idas de pinza que un pelo rosa podía llegar a escuchar: se llamaba Contempopránea y estaba lejos. No había problemas de presupuesto, porque era gratis y sí, estaba lejos, pero había un autobús y un camping. El problema era encontrar a alguien que quisiera venir conmigo, ponerse vestidos de colores, brillantina en los párpados, horquillas en el pelo, una falda verde pegadita, pegadita, y un anillo enorme con forma de botón. Nadie quería venir conmigo a un sitio dónde iba a conocer a un chico que me iba a entender y que cantaba canciones de Nosoträsh y de Undershakers. Iba a odiar un poco a Los Planetas, porque siempre hablaban de amarguras, desengaños y drogas y eso era triste, y no iba con él y discutiríamos por ello. Nadie me acompañó. No era tan fácil en 1998 encontrar a más como tú.
Ha llovido mucho desde entonces (madre mía, qué mayores somos) y el cuento ha cambiado. Ahora, no solo no es fácil, sino que Indie is all around y casi no cabíamos en la casa por las incorporaciones geniales de última hora reveladas en sueños. Hablamos de menos de 2000 personas en un festival que empezó con cuatro, como de bajón insalvable de aforo que hay que arreglar. El festival, no solo no es gratis, sino que cuesta una pasta, pero no importa porque teníamos ganada la magia de backstage y daba derecho a jamón del bueno. Hay un chico, que no canta canciones, pero se emociona con castillos. Y ya no tocan las Nosoträsh porque si lo hacen a la gente le da nostalgia y les encanta, pero las ponen a parir. Hay que tener cuidado con lo que se desea, porque se puede cumplir.
Ahora el cuento se acaba tal y como lo leímos. Tal y como lo entendimos. Y todos nos preguntamos qué nos va a pasar –que iba a ser el título de mi parte de la historia pero, como otras cosas, nos lo han vuelto a quitar-. Y yo me planteo si entrar o no en este trapo, y creo que prefiero no. Al fin y al cabo, supone acabar hablando de pasta y no de arte. Que si no hay un gran cabeza de cartel –y si lo hay, porque lo hay-, que si se cae un patrocinador –y no se gana 30, se gana 29, y además es que no da para el de la cabeza de antes-; que si el aforo no permite reducir el precio de la entrada y cae sobre el amantísimo público el peso del capital -cuando hablamos de un festival que se hacía gratis y el abono ha ido subiendo con los años sin proporción alguna-, que si la crisis –Crisis? What crisis?-… Muchas cuestiones, demasiadas e innecesarias.
"El Contempopránea es de Alburquerque", dijo el pregonero. Es de Alburquerque y de los fieles asistentes que durante 16 años han creído en él. Y ahora es meridiano: Contempopránea será en Alburquerque, o no será. Pero si es como este año, tampoco será. Con un cartel impoluto como el de este año es difícil buscarle las vueltas para que esto acabe así, pero no imposible. Si no te gusta algo, lo valiente es afrontarlo. Lo cobarde, dejarlo morir.
En un panorama donde, por fin y a pesar de los malos, el pueblo tiene al alcance de su mano toda la música que quiere haciendo clic, clic: la vieja y la nueva que no para, y que a ratos agota, ya lo veis aquí a diario; millones de amigos virtuales y -algunos menos- reales que comparten tus pasiones; festivales por todas partes, con precios populares, donde el aforo es una variable más, pero no determinante; carteles de todos los colores… esta amante del Contempopránea, que al final ve el trapo y se lo queda, se pregunta si ahora que se ha leído el cuento entero, es hora de cambiar de género literario. La vida es un elefante.
Mientras lo resuelvo, me quedo con mis fotos mentales hiperrealistas de éste último festival, que superan la ficción y que me hacen comer perdices y pensar que el pop empieza por uno mismo, como las revoluciones. Y con Los Ginkas, PuffPuff y Espiral, “Cuelga al novio” y Los Siete Magníficos.
Y le gustan Los Planetas.
Rebequita Dj

16 comentarios:

Queremos vuestra opinión. Seguro que tenéis mil cosas que contar sobre los conciertos, cosas que os hayan pasado durante el festival o sobre su futuro. Estáis en vuestra casa...

Emocionante todo. No me hago a la idea de que esta pueda ser la ultima vez.

“el contempopránea no tendría sentido en otro lugar”. Pues sí, sería uno más de los muchos que hay. Debe quedarse donde está.

Los mejores, el Columpio, Triangulo y Labienque.

La mejor crónica que he leido del festival hasta el momento. Genial ambos.

esto no puede parar así. son muchos años disfrutando de las laderas del castillo...el año que viene tiene que brillar y en el mismo lugar...

Muy emotivo y lleno de acierto. Es triste, pero habra que levantar la cabeza y llevar nosotros el buen rollo y el pop a donde haga falta.

Gracias Rebequita DJ, me has emocionado...

Muchas gracias a todos, majos! La verdad es que sí, cuesta pensar que no habrá más conciertos a pie de castillo, pero tiempo al tiempo, a ver qué pasa...

como dije en el pregón: el ContemPOPránea es de Alburquerque!!!!! muchos besos a todos

Muchas gracias por este pedazo de par de crónicas. Añadiría algo sobre el concierto de Ellos y es que, aunque fue de los más divertidos (para mí), no hay quien aguante las poses de superioridad de Guille Mostaza (por lo menos una servidora). Me pregunto si es un complejo de inferioridad lo que llevará a alguien a tratar de mostrarse tan por encima del resto. Con todo mi amor, pero tengo que bailar de espaldas al escenario para mantener el buen rollo de su música.
Rebequita, me quedo con "si ahora que se ha leído el cuento entero, es hora de cambiar de género literario. La vida es un elefante."

Standstill genial y para mí el cartel no era perfecto, no por minoritario, sino porque había algunos grupos que... bueno... me dicen más bien poco, otros que me encantan (también minoritarios), pero ni Columpio, ni Triángulo, ni unos cuantos, aunque Columpio me sorprendió en directo.
Pues eso, que sigáis escribiendo estas crónicas, que molan mucho.

Por parte del público funciona, por parte del pueblo funciona, los grupos quedan encantados....entonces....¿cuál es el problema de la organización? ¿El dinero?
Sí, es cierto, este año ha habido mucha menos gente, pero también cuando hubo casi 2000 personas más decían q se tenían que ir de Alburquerque por tener un aforo excesivo. Así q...2000 de este año son pocas...4000 son muchas... Entendemos todos q los patrocinadores pueden ser muy importantes para su desarollo pero el contempopranea lleva d16 añazos pudiendo con todo eso y en parte, por el público tan tan fiel que solo pocos festivales pueden tener. Si se va de alli, será otro festival, al menos....y por respeto a nuestra nostalgia... que no lo llamen igual
Pd conciertazos: Standstill, tab, Columpio , Delafé y Mendetz

Socia! Gracias a ti, sobre todo por escribir lo que ya no tenía manera de decir (porque no pegaba ni con cola). Lo de los Ellos no tiene nombre, la verdad.
Anónimo 12, completamente de acuerdo contigo.

Emotiva 16ª edición en todos los sentidos. Llevo 10 ediciones a mis espaldas y he disfrutado como en los primeros. Menos gente? Sí, pero más fiel, más auténtica. Muchos que también lo son no pudieron o no quisieron ir, por razones también muy sensatas. Si este año era una vuelta a las raíces... el precio de los abonos debería haber bajado. No confundamos un cartel con grupos con alto poder de convocatoria (que en algunos casos poco tienen que ver con la esencia del festival,y no quiero dar nombres que seguro que más de uno me ataca y desviar el tema) con un fracaso general, porque todos los que estuvimos allí disfrutamos más que nunca con grupos que ya vimos y con otros que fue su primera vez. Con la competencia de festivales que existe actualmente... creéis realmente que nos vamos a plegar a ir a un Cáceres o un Badajoz para ver grupos que podemos ver en otros festivales? Al menos por mi parte, yo he estado 10 años seguidos visitando Alburquerque porque lo que siento allí no lo siento en otro sitio. Y ojo, ni nosotros, ni los grupos. Recuerdo que Lori Meyers, que crecieron y fraguaron su éxito en la ladera del castillo, afirmó que su concierto más memorable fue precisamente allí, por la conexión con su público y el entorno. Viva el Contempopranea de Alburquerque!

Estoy de acuerdo. Si los 2.000 que estuvimos éramos suficientes y nos lo pasamos genial, si el cartel ha sido muy bueno a pesar del recorte de presupuesto, si los grupos están encantados de tocar allí porque es especial... Entonces ¿por qué matarlo? Se ha demostrado que incluso en la situación más crítica el festival sobrevive. No oigo ninguna voz a favor de que se traslade a otra ciudad, y sí muchas a favor de que se quede en Alburquerque. Los contempopráneos lo tenemos claro.

A mí cuando confirmen su 'huída' a Badajoz se me va a partir el corazón. Me gusta donde está, como a la mayoría: en Alburquerque. Ha sido un Contempopránea de la hostia. Cuando lo trasladen igual ya no parece un Contempopránea y sí un Low Cost...En fín, que sea lo que el sr. Agustín quiera, pero que piense en la mayoría que pagamos su abono para dos días: que no nos queremos mover de allí. Ha sido un placer compartir jamón y cañas contigo. Confío y espero que nos veamos bien pronto por algún concierto :)

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