Fue el éxtasis

Fue el éxtasis (en el buen sentido), el que nos hizo perdernos. Eso, y un poquito de cerveza.
Tras horas de música, arena flotando en el aire y hombros y cuerpos que se entrechocaban, el cansancio nos hizo mella, y nos perdimos en un mar de tiendas de campaña de mil tamaños distintos, en la penumbra de un parque aparentemente infinito.
Antes habíamos visto como el cielo se transmutaba desde un brillante e intenso azul pálido, hasta caer en una gama de dorados y anaranjados, y ennegrecerse, como el aire se llenaba de gritos, de sonrisas, y como el calor se iba y arrullaba una brisa helada que mecía los árboles. Todo siempre rodeados de acordes, de falsetes y voces atronadoras, de baterías apocalípticas y bajos apaciguados, locas guitarras.



Pero ahora, en aquella negrura, caminamos juntos bajo las estrellas en una noche sin luna, entre los árboles, tropezando con las cuerdas de las tiendas de campaña, escuchando ronquidos y otros sonidos, entre risas contenidas y sumidos en un estado eufórico y teñido de desconcierto.
Si, nos perdimos al instante, y la líder de nuestra manada no supo recuperar la orientación, neuronas confusas y baterías descargadas.
No me lo puedo creer, repetíamos cada pocos segundos.
Santos que yo te pinté, demonios se tienen que volver, empecé, y todos nos sumamos al coro, olvidando que nos habíamos perdido y que no teníamos la menor idea de cómo encontrar la tienda…
No me lo puedo creer. Y así nos llegó el amanecer, y con él, la luz que nos mostró el camino.
Ernesto Diéguez (La llamada de la trascendencia)

1 comentarios:

Relato corto inspirado en el Sonorama 2010, escrito por Ernesto Diéguez para el blog 'La llamada de la trascendencia'.
Puedes leer más relatos de Ernesto en:
http://lallamadadelatrascendencia.wordpress.com/

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