Remate – Una araña a punto de comerse una mosca

  Cuando uno tiene el mismo número de seguidores que de detractores, puede que como artista uno se replantee cosas que pueden cambiar (que no mejorar ni empeorar), pero no Fernando Martínez De La Serna, o su alterego, Remate. Y esto viene a que 'Superluv (Por lo que tiene de romántico)' fue criticado por sus letras y por un cambio de idioma, donde muchos vieron el fin del artista. Y aunque unos y otros tengan puntos de vista diferentes, hay que reconocerle que ha conseguido casar su voz con instrumentos como el violín o el piano, o con la voz colaborativa de Marina Gallardo en ‘Odisea de fuego‘ y ‘Por si atracamos un banco‘, lo que le otorga un plus de experimentalidad muy a su favor en estos tiempos que corren.

  El cambio de idioma, a estas alturas de la partida, debería estar más que superado, así que vamos a centrarnos en temas como la instrumentación, donde ha querido dar un paso adelante y sonar muy orquestal, con un recuerdo permanente a Standstill y a su 'Adelante Bonaparte', y arreglos del mismo tono para canciones llenas de sueños, en donde la voz se eleva hasta donde puede, aunque no sabemos si esto coincide con donde quiere llegar.

  Y aunque esto pueda sonar a hándicap, el tono que transmite a lo largo de los siete temas es calmado, e incluso esa tranquilidad que desprende, libera nuestra mente, y la hace volar a su mundo imaginario, de ahí el paso de 'Superluv…' a ‘Superlativo’.

  La ironía y el juego de palabras forma parte de él (‘Su madre está enamorada de Kafka‘), pero sus letras se sustentan en un pop clásico que sabe jugar con diferentes elementos para que el público encuentre diferenciadoras una canciones de otras y no caiga en el aburrimiento, y para ello junto a la guitarra y batería, podemos encontrar xilófonos, trompetas, armónicas o melódicas. Incluso lo del sentir orquestal lo lleva hasta el final, en ‘La animadora‘ los junta a todos ellos para introducirnos en un bucle infinito que ya quisiera para sí el propio Beirut.

  Así que amigos, revuelvan en su cartera, bájense al kiosko más cercano, pidan su Rockdelux, introduzcan el CD en el reproductor (o pínchenlo directamente en Spotify) y déjense llevar hasta el universo de Remate. ¡Ah! y olvídense de las etiquetas, lo que leyeron por ahí y lo que les contó la vecina de abajo cuando oían el disco debido al volumen con que lo escuchaban, porque en este viaje lo que importa es la música de Francisco Martínez De La Serna.

4 comentarios:

Estupendo descubrimiento! Voy a escucharme los otros discos a ver esas diferencias que cuentas. :-)

Sorprendente.

El título de disco más cojonudo que he visto en mucho tiempo.

ManuFF, ya me contarás :)
Cacho, pienso lo mismo que tú,jajaajjaja

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