Día de la Música 2013


  Este fin de semana ha tenido lugar en el Matadero de Madrid una nueva edición del festival Día de la Música. Este evento, que hace no mucho tiempo contribuyó a una explosión de la cultura festivalera en la capital y supuso el enésimo intento de instaurar de una vez por todas un gran festival en la ciudad, ha visto cómo en los años posteriores ha ido transformando y reajustando su programa, hasta llegar una versión más reducida y menos pretenciosa.

  Esta vez se presentaba el festival sin dos de sus señas de identidad: los conciertos matutinos y el mercadillo en los aledaños del recinto. El extremo calor de otras ocasiones ha ido alejando al público de un escaparate en el que las bandas nacionales y los sellos independientes tenían todo el protagonismo y proporcionaban al festival una seña de identidad, además de ese carácter festivo que reclama su nombre. Ya es mala suerte que justo este año lo del calor no fuera un problema.

  Menos escenarios -tres- al aire libre y ninguno cubierto -no sé si por imposición del ayuntamiento o de MasterChef- y un programa de conciertos con dos jornadas, la del viernes, muy previsible en cuanto a lo que nos encontraríamos, y la del sábado, que se presentaba como una auténtica incógnita.


  Más vale bueno conocido... Así se presentaba la jornada del viernes. Fueron los grupos nacionales quienes mejor conectaron con el público a lo largo de todo el festival. Los Punsetes tienen la puesta en escena sobria -y a veces desesperante- que ya conocemos todos y que hace que cada concierto suyo sea exactamente igual al anterior, lo que debería empezar a hartarnos cuando les has visto cuatro o cinco veces, pero en cambio tienen a estas alturas tan nutrida colección de canciones, que se convierten en una invitación para unirse con Ariadna a cantarlos. Y así fue. Quién no lo aprovechó se arrepentiría después, y es que no hubo muchas más ocasiones a lo largo del fin de semana para mostrar un mínimo de entusiasmo.

  Hola A Todo El Mundo en el escenario principal del Día de la Música, con su disco más "sintético". Parecían desnaturalizados tras esta conversión a la música electrónica, que suena de maravilla en su nuevo disco pero que en directo -sólo en una ocasión, eso sí- me había dejado frío. Pero mi perspectiva hacia los nuevos HATEM cambió radicalmente este viernes. Hicieron un gran concierto, diría incluso que fue lo mejor que vi en todo el fin de semana, transformándose en un escenario al aire libre y una calidez que envolvió a todos los presentes. Esta nueva visión de la música les hace quizás menos cercanos pero les hará llegar más lejos, tal vez más internacionales. Disfrutémoslo tal cual son ahora, antes de que nos vuelvan a cambiar el paso -ojo, que acabaron con un rapero en el escenario...-, que lo harán, de nuevo bien.


  Tras estos buenos antecesores, se presentaba el cabeza de cartel del festival. Lori Meyers también se encuentran estrenando disco -éste es más reciente aún- 'Impronta'. Un disco dirigido a su nueva oleada de fans, que no a sus seguidores más veteranos. Es el camino que han decidido elegir, en eso están y, al menos en números, les va bien. Aunque repasando el tracklist del concierto, da la sensación de que el grupo no termina de apostar del todo por sus nuevas canciones, ya que salvo un par de excepciones quedaron primero repartidas y después diluídas entre antíguos éxitos del grupo. Y es que canciones como 'Tokyo ya no nos quiere', 'Luciérnagas y mariposas', 'Luces de neón', 'Alta fidelidad'... siguen despertando más pasiones que otras más etéreas -o prescindibles- como 'A-Sinte-Odio', 'De los nervios'... Incluso 'Mi realidad' o 'A-ha han vuelto' parecen clásicos a su lado. En directo siempre van sobrados, pero la parte buena de sus conciertos parece un "deja-vu" de épocas pasadas -con el mismo planteamiento, la misma puesta en escena, y por ser lo mismo... ¡hasta la misma ropa!-, y la parte mala, es eso, mala. Concierto poco más que correcto, para los exigentes, y seguramente "estratosférico" para sus fans, pero yo, al menos antes me lo pasaba mejor. Con todo, tocaron 'Sus nuevos zapatos' y eso bien vale un concierto.


  Cerraron la jornada The Horrors, en la práctica los verdaderos cabeza de cartel. Con un tipo de música atemporal y que se adapta como un guante a cualquier circunstancia y lugar, no les importó que la mayor parte del público estuviera aún con la cabeza en Lori o directamente a otra cosa. El ambiente era frío -la tónica de casi todo el fin de semana- pero aún así, encima del escenario, o desde las sombras del mismo, se estaba cocinando lentamente un excelente directo, que terminó embriagando a los más escépticos.

  Y con el sábado llegó la polémica... y el tedio. Una jornada ya marcada días antes con la baja de Spiritualized, no resuelta. Quedaba desde ese momento un cartel un tanto cojo y con poco atractivo a priori -menos público que otros años a pesar de la reducción del precio de las entradas-.

  Y tan malas expectativas se confirmaron. Es bonito plantear un festival como una "fiesta de la música", dando cabida a variopintas propuestas musicales, pero no nos engañemos, la mayor parte de los que acudieron este fin de semana al Matadero de Madrid no lo hacían para escuchar al pianista/crooner italiano Raphael Gualazzi, ni a la cantante de soul Lianne La Havas. Ni siquiera fueron por una oferta en principio más afín, como podría ser la de These New Puritans -de hecho, les abandonaron en masa a las tres canciones-. Un programa tan ecléctico funciona o tiene sentido cuando dispones de hasta seis espacios y escenarios -y bien diferentes unos de otros, como el año pasado-, en los que puedes diseñar a medida una programación donde tengan cabida todo tipo de propuestas, y donde el público tenga siempre a mano un plan B o C donde acudir. Nada de esto era posible el sábado, con conciertos "encefalograma plano" y casi sin ocasión para un mínimo de euforia.

  Así que con esto, mucho hay que rascar para destacar algo. Me quedo con Extraperlo, que al menos estos se mimetizaron con el nuevo escenario -éste sí ha sido un acierto- planteado como un club de playa al aire libre, haciendo un concierto en el que te sentías sobre todo a gusto y además te enganchabas a sus ritmos tropicales. Los 'Bañadores' y 'Las palmeras del amor' por una vez tenían sentido en Madrid, y su disco un 'Delirio específico' que había que saber disfrutar, porque muchas más ocasiones no darían.


  The Fall era de los grupos más esperados, y nos ofreció un concierto con sensaciones encontradas. Grandes clásicos del post-punk, pero cuyo líder Mark E. Smith se ha convertido en un entrañable borrachuzo, quien la mitad del concierto la pasó cantando sentado y escondido detrás de unos altavoces, y la otra mitad deambulando por el escenario y de paso tocando un poco los huevos a sus compañeros de banda. "Recuerdo de The Fall" se llamaba este plato, pero suficiente para poner a gran parte del público a dar saltos y empujarse unos con otros. ¡Qué sed de juerga teníamos ya estas alturas y con qué poco nos conformábamos!

  Begun fue el gran beneficiado del fiasco The New Puritans y fue testigo, para su regocijo, de cómo cada vez más gente emigraba hacia su escenario playero. Los chicos más listos de la clase, con un par de macs y muchos sonidos en el disco duro, y en la cabeza, se metieron al público en el bolsillo. Por fin empezó la fiesta, cuando ya empezaba a ser after.

  El cierre lo pusieron Disclosure, y con ellos llegó la explosión que tanto reclamábamos, y también algo de bailar que echarse a la boca. Llegó tarde, porque para ese momento, la mitad del recinto ya estaba vacío, pero fue un alivio para los que se quedaron hasta el final intentando no llevarse un desengaño total con el festival. Se quedaron y disfrutaron, y Disclosure, con poco, fueron los triunfadores de la noche. Lo tenían fácil, tan sólo tenían que marcar a puerta vacía.

  Fin a una nueva edición del Día de la Música, del que siempre hay que alabar que sus programadores arriesguen y no conviertan su cartel en un clon de tantos otros, pero no siempre se acierta, y esta vez nos deja un sabor agridulce. Lo tiene todo para ser el gran festival que demanda Madrid desde hace años pero no acaba acertando con la tecla. Pero cuidémoslo, que no estamos sobrados de festivales. Indyspensable, Universimad, Cultura Pop... os echo de menos.
Enrique Molinero
Fotos: RebequitaDj
(excepto primera, de Naroa Fernández)

1 comentarios:

El Primavera de Madrid ya no se hará más, el DCode que parecía la alternativa mas seria también se hace más pequeño... Pinta muy mal la cosa, y da vergüenza si te pones a comparar con Barcelona que tiene el Primavera, el Sonar, etc y un montón de festivales de barrio, que esos por aquí ya ni existen.

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